
Y hay, hay mucha chispa aún en tu cerebro loco.
Pero estás hundido en tu propia herida.
Hay, hay muchas formas de pelar el gato
Y, ay, ay, puede fusilarte hasta la Cruz Roja
En esta vieja cultura frita.
Vas, ay, apartando a golpes tus dolores.
Así vas a ser el más premiado de la morgue.
Porque estás hundido en tu propia herida.
Te encanará un robocop sin ley.
Un cronorock japolicía hecho en Detroit.
Ay, ay, la gente decente es diferente
Pero, ay, ay, tu belleza empieza a abrirse paso.
En esta vieja cultura frita.
Te encanará un robocop sin ley.
Un cronorock hecho en Detroit.
Finalmente se supo. De entre las miles de sospechas que levantó el operativo de rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de las FARC, ya ha salido a la luz una maniobra de suma gravedad: el ejército colombiano se hizo pasar por la Cruz Roja. Las evidencias fueron lo suficientemente fuertes como para dar por tierra las afirmaciones que Uribe, los comandantes militares y la mismísima Ingrid habían realizado días atrás.
Álvaro Uribe pidió disculpas por lo que considera un simple “error” de uno de sus soldados. Según intentó explicar, se trataría de un soldado “que cuando el helicóptero se aprestaba a aterrizar vio tal cantidad de guerrilleros que se puso en una situación de mucho nerviosismo, que temió por su vida y que sacó el pedazo de tela con los símbolos del Comité Internacional de la Cruz Roja que llevaba en su bolsillo y lo puso sobre su chaleco”. Así, con una simple explicación, el presidente colombiano se justificó de haber violado el artículo 38 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I). Según consta en este artículo, “queda prohibido hacer uso indebido del signo distintivo de la cruz roja” y otros símbolos.
Más allá de todas las conjeturas que se puedan realizar sobre la validez del Derecho Internacional (¿un régimen dominado por Occidente?, ¿un pretexto para justijicar la intervención internacional?), hay que preguntarse por la legitimidad de la Cruz Roja como institución. ¿Qué pasaría ahora si las FARC o cualquier otro grupo insurgente recibiera con balas y bombas a los helicópteros de la Cruz Roja? La confianza se pierde una sola vez. Y ahora se sabe más que nunca: puede fusilarte hasta la Cruz Roja (en esta vieja cultura frita)…

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