
De Einstein a Cromañon
Hay una teoría paracientífica -opuesta a la de Darwin- que propone que el mono desciende del hombre. Fernando Savater dice que si al hombre le vamos retaceando arte, cultura, libros, conocimiento, y -podemos agregar- si a cambio, le damos basura cultural -como la que nos envían diariamente desde Buenos Aires y Estados Unidos, a través de la televisión- termina siendo una especie de chimpancé tecnológico (en el mejor de los casos, diría yo, aunque sin mucha seguridad que pueda alcanzar ese grado). También supe que, a fines de la era del "proyecto cóndor", Omar Chabán inauguró un boliche que se llamó "Einstein" y terminó su carrera empresarial con la "República de Cromañon". Me parece una metáfora terriblemente trágica pero esclarecedora. Hemos descendido del hombre al mono.
"Temo a un solo enemigo, que se llama yo mismo." (Giovani Papini)
El lado oscuro de la luna.
La Agencia de Comunicación "Rodolfo Walsh" ha hecho circular un prolijo
comunicado sobre la tragedia de Cromagnon. Cabe destacar estos párrafos: "El 1º (de enero de 2005) se marchó de Plaza Once a Plaza de Mayo, y no está mal esa convocatoria pero eso no alcanza. Previamente se realizó una misa en Once. Todo eso está bien, pero no alcanza, ni siquiera alcanza que renuncie (el jefe de gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires) Ibarra, y debería renunciar ya
(...) De lo que se trata es que ya no nos asesinen más jóvenes, más compañeros (...) No importa cómo disfracen la realidad, este sistema nos asesina cada día y los gobernantes lo están consintiendo, lo están avalando." Y termina diciendo:
"No hay soluciones mágicas, no hay líderes mesiánicos, sólo existe nuestra fuerza y nuestra unidad para acabar con un sistema sustentado en la muerte, esa es la tarea y urge que comencemos a realizarla."
Sin embargo, a ese documento le falta algo, y en cada declaración, documento o comentario originado en cualquier sector -opositor o no al sistema- siempre falta lo mismo: una sana crítica o llamado de atención al pueblo, a la gente, o como le quieran llamar, sobre su comportamiento masivo y sus actitudes de consumo. Se elude -deliberadamente o no- marcar los errores colectivos, de rebaño, como si se temiese perder popularidad -que no es sinónimo de excelencia-
entre los destinatarios de nuestras preocupaciones, y esta actitud está relacionada con la demagogia. Pero es un riesgo que hay que correr y no debemos postergar más esa "tarea" eminentemente docente, que "urge que comencemos a realizarla". Es evidente que si no cumplimos con esta asignatura pendiente, nunca alcanzará lo que hagamos y nuestros esfuerzos se malograrán, porque la siembra no caerá en tierra fértil.
Podemos ser ignorantes, pobres o humildes, pero no estamos obligados a ser estúpidos o a obrar como imbéciles; a abandonar a nuestras tareas cotidianas, para asistir a un espectáculo cualquiera,
por más caro que sea a nuestros sentimientos; a cumplir ritos irracionales
(pirotecnia), que ponen en riesgo a nuestros semejantes, ni a permanecer hacinados en un lugar que a ojos vistas no brinda las mínimas condiciones de seguridad; dicho esto sin menguar la responsabilidad del propietario y administradores del local, del poder político y hasta de los mismos integrantes del conjunto musical, que exigían un piso de seis mil entradas.
Nosotros tenemos la obligación de "AVIVAR GILES" (hacer que el pueblo tome conciencia), no de apañarles; de practicar la racionalidad, no la demagogia;
debemos señalar que no es lo mismo entusiasmo que fanatismo, se trate de deportes, política o de seguir un conjunto musical. Debemos enseñar a no hacer
el juego a los capitalistas que lucran con nuestras necesidades y debilidades;
que la mejor forma de combatir este capitalismo inescrupuloso es NO CONSUMIR lo que pretende vendernos, sea un espectáculo, fútbol, una prenda de vestir de "marca", droga, alcohol o una gaseosa, si ello atenta contra nuestros intereses y principios.
No debemos actuar por el temor de que mañana le pueda tocar una emergencia parecida a alguno de los nuestros -como expresa el comunicado de la Agencia y que sería una forma de egoísmo- debemos hacerlo por la convicción de que es lo corresponde hacer.
Lo que ha sucedido en Cromañon es una pequeña muestra de lo que es
nuestra sociedad y nos indica un arduo camino a recorrer, con deberes a cumplir y obstáculos a vencer, muchos de los cuales están dentro de nosotros mismos."
Saludos; Aníbal Ramírez.

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